Si la empresa familiar fuera una persona, bien pudiéramos decir, que su mercado natural es su zona de confort. Y yendo más allá de ese confín geográfico, se encuentran interesantes retos y sobre todo importantes oportunidades de crecimiento y aprendizaje.

Actualmente Venezuela sufre una grave crisis estructural. Pero ni en los peores escenarios económicos, ni siquiera durante guerras (y conste que Venezuela perdió dos tercios de su población durante la independencia) se acabó el país. A pesar de que valiosos venezolanos hayan partido a otros destinos, de que estemos en una profunda crisis de identidad nacional y de que estemos pasando por penurias económicas impensables, hace tan sólo unos años, el país siempre estará ahí.

Ahora bien, tomando en cuenta que Venezuela pasa por un mal momento, nos preguntamos, ¿por qué no huir hacia adelante?, ¿Por qué no salir de la zona de confort que representa en mercado natural de nuestras empresas y probar la internacionalización de nuestros productos y servicios?.

No toda oferta será bien acogida en todo mercado. Pero sin duda alguna, algunas de las propuestas de valor de las empresas familiares venezolanas tendrán una excelente acogida en el extranjero. Desde propuestas gastronómicas, hasta empresas de telecomunicaciones internacionales, desde empresas de software hasta de consultoría gerencial, están abriéndose espacios en mercados que antes le eran totalmente extraños y que hoy, cada vez con más frecuencia, se acostumbran a nuestra manera de hablar, de ser y de hacer.

Creemos firmemente en Venezuela, pero más importante aún, es que cree firmemente en los venezolanos. En su potencial, en su creatividad, en su tesón, y en su capacidad de poner valiosos productos y servicios desde Lima hasta Londres, desde Montreal hasta Montevideo.

Es por eso, que ante la pregunta planteada una y otra vez a través de nuestro correo electrónico y redes sociales, respondemos claramente que sí. Consideramos que internacionalizar la empresa familiar es una excelente vía no sólo para para obtener divisas que aligeren la carga económica de las familias tras las empresas, sino para comprender que nuestra oferta es buena según estándares internacionales, para ver que también puede construirse un ejército de transnacionales de origen venezolano, y para enriquecernos culturalmente en el intercambio y la diversidad de costumbres. En resumidas cuentas, para enseñarnos que ni siquiera el cielo es el límite.

Para terminar estas breves líneas, quiero comentarles sobre un consejo que hace unas décadas atrás, diera George Moore (Que fue nada más y nada menos quien convirtió a Citibank en una entidad global) a Gustavo Cisneros. Le dijo, Gustavo, no seas el típico magnate latinoamericano que únicamente invierte en su país. Si vienen las vacas flacas tu negocio sufrirá, o si un dictador de turno la agarra en tu contra, igualmente el negocio se verá afectado. Así que expándete. No apuestes solamente a un país.

Hoy en día el Grupo Cisneros tiene una vocación verdaderamente global y diversificada, en cambio quienes no siguieron esa línea, cayeron en la profecía de Moore.

 

Carlos González-Cassis

cgonzalez@familysapiens.com

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